Sistema de conservación con medio de congelación para el almacenamiento a largo plazo de cultivos bacterianos. Esta técnica única utiliza microesferas porosas como soporte de microorganismos para conservarlos de forma sencilla y segura mediante congelación. Es un método universal que minimiza la contaminación cruzada y evita la variación genética de los microorganismos. Los criotubos inoculados con un cultivo puro deben almacenarse a -25 °C, -30 °C, -35 °C o hasta -80 °C para obtener los mejores resultados a largo plazo.
Algunos microorganismos fastidiosos y hongos específicos pueden verse afectados negativamente por las bajas temperaturas. Por lo tanto, se recomienda realizar pruebas específicas para cepas especiales.